
Cómo elegir el calentador por infrarrojos adecuado para su baño
Elegir la potencia adecuada para un baño no es cuestión de adivinaciones; depende principalmente del tamaño de la habitación y de qué material estén hechas las paredes.
Primero, hagamos algo claro: estos no son los típicos calentadores de convección. Ellos no se limitan a soplar aire caliente alrededor; en cambio, utilizan radiación de onda corta para calentar directamente a uno mismo y a las superficies que nos rodean. Es como estar bajo el sol.
Elegir la potencia adecuada
No se puede simplemente instalar una lámpara de 2000 W en un baño pequeño y esperar que funcione bien. En unos treinta segundos, el lugar se convertirá en una sauna.
Para baños pequeños, de menos de 5 metros cuadrados, una sola lámpara de 400 a 600 W suele ser suficiente. Si tiene un espacio de tamaño medio (5-10 m²), entonces se necesita una lámpara de 800 a 1200 W.
Un consejo profesional: si utiliza más de 1500 W en un espacio reducido, llegará rápidamente al “techo térmico”. El termostato comenzará a encenderse y apagarse cada pocos segundos. Esto es molesto, desperdicia energía y, con el tiempo, daña los componentes eléctricos.
Siempre recomiendo distribuir el calor de manera uniforme. Dos lámparas de 500 W son mucho mejores que una de 1000 W. ¿Por qué? Porque así no habrá zonas frías donde uno esté temblando mientras el otro lado de la habitación esté muy caliente.
Por qué es importante el grado de protección IP65
Los baños están siempre húmedos. Allí es donde las lámparas suelen estropearse.
Por eso preferimos utilizar equipos con grado de protección IP65. Esto significa que la carcasa es lo suficientemente hermética como para evitar la entrada de polvo y puede soportar salpicaduras de agua sin problemas. También sellamos las conexiones eléctricas con juntas de silicona. Es un paso sencillo, pero evita que la humedad penetre en los conectores y cause cortocircuitos.
El equilibrio entre calor y altura
Más vatios significan mayor densidad de calor. Claro, una lámpara potente calienta la habitación más rápido, pero crea una zona de calor muy intensa justo debajo de ella.
Si la lámpara está montada demasiado baja, no será cómodo. Se sentirá como si estuviera siendo asado. Hay que equilibrar la potencia con la altura a la que se coloca la lámpara, para que el calor sea uniforme y natural.
Una última cosa: revise sus interruptores antes de comenzar a conectar los cables. Si coloca demasiadas lámparas de alta potencia en un mismo circuito, el aumento repentino de carga podría hacer que el interruptor se apague al momento en que lo active.